¿Existe la receta perfecta para jugar en el aula?
Personaje multiclase, mezcla de docente y aventurero que
reconoce, con cierto orgullo, no tener en casa Wii, Xbox, PSP ni Ds
aunque se permite la licencia de contar con una Playstation que, eso sí,
lleva años cogiendo polvo. Así se presenta Natxo Maté, profesor de
Ciencias Sociales en el IES Leopoldo Querol de Vinaròs (Castellón) que ha convertido los juegos de rol y los juegos de mesa tradicionales en potentes herramientas educativas
en sus clases. Uno de sus grandes méritos ha sido conquistar a sus
alumnos con algo que poco o nada tiene que ver con el universo
tecnológico que les rodea. El juego es una pieza clave dentro de sus
clases, una fórmula perfecta para implicar a los estudiantes en un proceso de aprendizaje poco convencional y que se aleja de las alternativas de ocio digital imperantes.
Bajo el mantra “no hay educación sin diversión”, Maté ha desarrollado temarios con juegos de rol y otros más tradicionales. Ha elaborado materiales propios adaptados, en cada caso, a los objetivos de unos alumnos que, con apenas unos dados, lápiz, goma y mucha imaginación, disfrutan aprendiendo.
Bajo el mantra “no hay educación sin diversión”, Maté ha desarrollado temarios con juegos de rol y otros más tradicionales. Ha elaborado materiales propios adaptados, en cada caso, a los objetivos de unos alumnos que, con apenas unos dados, lápiz, goma y mucha imaginación, disfrutan aprendiendo.
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