Lanzando dados: juegos de rol y educación

Aprendizaje activo gracias  a los juegos de rol
El uso de juegos de rol en la educación enlaza perfectamente con el modelo pedagógico del aprendizaje activo (vinculado a modelos constructivistas). De esta forma, las aplicaciones de juegos de rol son un gran método para explorar, entrenar y practicar habilidades complejas tanto a niveles académicos como profesionales y tanto en adultos como en niños. Además, permiten la repetición del trabajo desde diferentes perspectivas y niveles de complejidad, pudiendo ser adaptado una y otra vez a contextos muy variados. De forma más concreta, gracias a los juegos de rol podemos trabajar la resolución de problemas complejos, la toma de decisiones, fomentar el trabajo en equipo y por objetivos, obtener una retroalimentación continuada, lograr efectos positivos en la motivación, la creatividad, la comunicación y la empatía y entrenar habilidades o situaciones reales sin riesgo, en contextos ricos y obteniendo a su vez un aprendizaje significativo.


Cómo preparar un juego de rol
Una vez decidamos que queremos llevar a cabo un juego de rol hay varios aspectos clave que debemos tener en cuenta:
  • Será necesario un conocimiento previo. Por ejemplo, si queremos realizar un juego de rol sobre la Revolución Francesa, los estudiantes han de saber algo sobre este periodo.
  • Debemos realizar una contextualización realista. Esto no quiere decir que deba ocurrir en el “mundo real” si no más bien que debe tener una coherencia.
  • Y, en relación al punto anterior, las instrucciones del juego deben ser claras y a la vez flexibles. Un juego de rol puede irse por derroteros que no imaginamos y por eso hemos de ser capaces de reconducirlo sin que parezca que obligamos a los alumnos a ceñirse a un papel concreto.
  • También habrá que recordar que estamos en un aula y que quizá habrá que realizar algún cambio en su distribución.
  • Para jugar a rol pocas cosas son necesarias pero lápiz, papel, goma y dados deberían estar presentes. No estaría de más recordar que las TIC’s nos pueden ayudar y podemos incluso continuar la partida fuera de clase gracias a la multitud de formas de comunicarnos de las que disponemos ahora.
Tras tener estos aspectos generales en cuenta, ya podemos ir a lo más específico, a esos aspectos que un buen Máster (en los juegos de rol es quien dirige el juego) ha de tener en cuenta.   En este caso, tratándose de un juego de rol educativo, no tendremos que tener en cuenta qué mazmorra queremos asaltar y qué tesoros encontraremos sino más bien qué queremos que aprendan nuestros alumnos. También habrá que tener en cuenta cómo repartimos los roles, ¿dejamos que escojan los alumnos? ¿los repartimos nosotros?… Por último, debemos recordar que nuestro papel como profesores es moderar el juego.






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